No sé por dónde empezar, son tantos los momentos vividos estos últimos días que no sé donde "posar fil a l'agulla" que decimos por aquí. Pero lo voy a intentar....
Hace unos días se produjo, en el barrio de Les Corts, una okupación ilegal por un grupo de jóvenes (y otros no tan jóvenes), algo habitual en los últimos años en mi ciudad, Barcelona. El hecho en sí no es el objeto de este post, del que sólo diré lo que todos ya sabemos: es un delito recogido en el código penal, un acto ilegal contra la propiedad privada, un acto de los llamados anticapitalistas que viven del capitalismo, un acto repropable pero que está siendo consentido por ciertos entornos y que, debe ser objeto de una modificación legal para evitar las situaciones que se están produciendo. Un acto, además, cometido por individuos violentos algunos, irrespetuosos otros, provocadores, insultantes, amenazantes, que con su aparición en los barrios provoca la fractura de la convivencia, imponiéndose a través del miedo.
Pero lo que quiero compartir es que, a raíz de esa okupación, entré en contacto con los vecinos de la zona, para darles apoyo y prestarles la ayuda que, desde mi ejercicio como abogada y los conocimientos de funcionamiento de esos grupos pudieran necesitar y, para brindarles todo el apoyo de C's.
Y, a partir de ese momento, he tenido el privilegio de compartir dos duras, tensas y agotadoras semanas con unas personas maravillosas. Me encontré con un barrio que era una familia, con un barrio que era pura unión en sí mismo, con un barrio donde los vecinos se conocen, comparten sus vidas en lo bueno y en lo malo, comparten mesas en esas pequeñas terrazas de la calle, y comparten luchas, muchas, porque esta no es la primera ni, seguramente, será la última
Esos vecinos han sido capaces de organizarse, plantar cara pese a las presiones, pese a verse abandonados por quiénes deberían haber estado sólo a su lado, se han organizado caceroladas, vestido los balcones de pancartas, utilizado las redes sociales, se han instalado en la calle para defender la legalidad, sus derechos y la convivencia pacífica. Se han distribuido tiempos, vigilancias, y decenas de cosas más.
Durante las largas horas de asedio se han dado ánimos mutuamente, se han abrazado cuando alguno desfallecía, han llorado juntos, reído juntos, han sido y son un ejemplo de humanidad con mayúsculas. Y siempre desde la educación, desde el respeto, desde la inteligencia, soportando amenazas, soportando que les "marcaran" con nombres y apellidos, soportando insultos, provocaciones, sin caer jamás en ellas.
Esos vecinos, con su tesón, con su perseverancia, con su unión, y muchas otras cosas que no es necesario explicar, han conseguido expulsar de su calle a los okupas, logrando un hito en Barcelona y un precedente y, demostrando que la unión, una vez más, hace la fuerza. La fuerza de un grupo humano que, más allá de sus ideologías, tenían un objetivo común: el bien de todos, los derechos de todos, preservar la normalidad de una convivencia pacífica frente elementos distorsionadores.
Y yo he tenido el privilegio, el enorme privilegio de poder compartir con ellos todos estos días, de poder luchar a su lado, de estar a su lado y por eso les doy la gracias desde el corazón. Gracias por dejarme conoceros, gracias por abrirme las puertas de vuestra casa, gracias por dejarme compartir todos y cada uno de esos momentos.
Ellas y ellos, son un ejemplo para mí y deberían ser un ejemplo para cada uno de nosotros,
Yo, de mayor, quiero ser como ellos. Yo, ya ahora me gustaría poder parecerme un poquito a ellos. Yo les tomo como ejemplo. Son y serán hasta el infinito y más allá MIS HÉROES ANÓNIMOS
Gracias por ser como sois.
Gracias por vuestra valentía
Gracias por vuestro coraje
Simplemente GRACIAS!

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