lunes, 11 de abril de 2016

Y quiero seguir sintiendo Libertad....

No deja de resultarme curioso, cuando menos, que en el mundo de las redes sociales se cobijen toda una serie de personajes que bajo la bandera de la defensa de las libertades y los derechos humanos, escondan una sectaria visión de aquello que dicen defender. Quizá esa vorágine de leyes de educación y el “colegueo”, haya derivado en una generación que piensa que su verdad es “La Verdad” y cualquier opinión diferente ha de ser objeto de insultos, por que los insultos al contrario son "buenos" también. Digo quizá, por que también te encuentras en ese submundo personas algo creciditas que destilan esas mismas formas y maneras, y que detrás de un buenrollismo edulcorado no existe más que absolutismo. Así que, no acabo de entender cómo y por qué surgen esas mentalidades dentro de una sociedad democrática, pero la realidad es que existir existen, y se expanden por la redes sociales

Hace pocos días colgué un tuit en el que me quejaba de una remodelación en Barcelona que afectaba a la movilidad, y, sorprendentemente, cuando volví a coger el móvil horas después, me encontré con decenas de tuits de 4 o 5 individuos cuya intención era, claramente, quemarme en la hoguera por hereje, por atreverme a cuestionar la situación de un carril bici… como se me ocurría quejarme! Y claro, necesitaban ponerme una etiqueta, uno incluso me preguntó en qué me movía para poder situarme en un grupo, y me bautizaron como #BiciHater , porque sus cabecitas no dan para más, porque opinar distinto supone odiar, por que en el odio y en el conflicto crecen y sobreviven, y por ese motivo ese tipo de gente necesita colgar etiquetas, por que sin ellas no son nadie, sin ellas no habría bandos, sin ellas se diluirían en el mar de pensamientos distintos y sus estelas ya no serian rutilantes...

Pongo este ejemplo por ser el más ridículo, aunque podría poner muchos otros de muchos otros que se ven acosados y asediados en redes sociales por expresar sus opiniones

Es realmente triste que, con lo que lucharon nuestros abuelos y nuestros padres por conseguir la libertad de la que hemos disfrutado hasta ahora, una parte de la sociedad, una parte minoritaria, pretenda hacer callar al resto imponiendo sus ideas, sean las que sean, por que son la buenas, porque opinar distinto supone que te señalen y convertirte en objetivo. De eso sabemos mucho en Cataluña, donde, desde hace unos años, hemos perdido nuestra libertad de expresión, pensamiento e ideología, incluido la libertad de sentir… y a esa situación ya estaba acostumbrada pero pensaba, ilusa, que aparte de los indepes no existían más grupúsculos, y comprobar que no es así me entristece enormemente. Tu y yo podemos tener opiniones distintas pero no por eso voy a lanzarte al fuego del infierno, en eso consiste precisamente la libertad, en poder expresar cada uno y desde el respeto al de enfrente, sus opiniones, discutirlas, debatirlas e incluso modificarlas, pero nunca imponer, nunca marcar, nunca colgar etiquetas. Esos marcajes no son más que herencias de pensamientos totalitarios, dictatoriales, absolutistas y muy alejados de los conceptos de libertad, de fraternidad, de igualdad.

Lo que sí que tengo claro es que, pese a quien pese, voy a seguir ejerciendo mi libertad de expresión, mi libertad de pensamiento y mi libertad de decidir cómo redacto, qué critico, cómo me visto, con quién me siento, a quién admiro y a quién no, cómo me muevo, a quién represento, a quien defiendo y a quien no….No pienses como yo, pero respeta que yo piense diferente


Nadie tiene La Verdad, así que no os intimiden porque quizá, sólo quizá, ellos sean quienes escondan sus carencias tras sus actitudes, y callando consentimos